La cueva de las estrellas
La cueva de las estrellas
(4.90)★★★★★(6 valoraciones)

Realiza una valoración del cuento

La cueva de las estrellas

La reina Alba estaba paseando con Olmo y Duna cuando oyó un estornudo dentro de su sombrero. Al levantarlo encontró un pequeño murciélago envuelto en sus propias alas.

—Me llamo Tilo —dijo el animal—. Intenté atrapar una polilla y perdí de vista a mi madre.

Tilo vivía en la Cueva de las Estrellas, a pocos pasos del camino. Sus cristales reflejaban la luz del cielo y llenaban el techo de puntitos brillantes. Olmo, el unicornio, conocía la entrada, así que los llevó hasta allí.

Dentro se abrían tres galerías. Tilo miró las tres y bajó las orejas.

—Siempre entro volando detrás de mamá. Desde el suelo todo parece distinto.

Alba lo dejó descansar sobre su hombro.

—¿Cómo te llama cuando no te ve?

Tilo hizo tres silbidos cortos. La reina los repitió con bastante acierto.

Olmo acercó el hocico al suelo. Entre las piedras había mechones de musgo blando.

—También podemos buscar el musgo de vuestro refugio —propuso.

Duna abrió su bolsita de polvo de deseos. Solo le quedaba un pellizco.

—Puedo pedir que brille un momento el camino que recorriste al salir —explicó—. No dura mucho, pero nos dará una pista.

Tilo se acomodó junto al cuello de Alba. Quería volver con su familia. ¿Cómo empezarían a buscarla?

❦

¿Qué camino eliges?

❦