La claridad del agua y una promesa de bondad

La claridad del agua y una promesa de bondad

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En la sala central, el agua de la fuente del templo brilla como un espejo claro. Lía se inclina sobre la corriente y su voz suave se mezcla con el susurro del agua. Sera observa, tranquila; Rayo afila sus alas, atento a cada detalle.

—La claridad del agua nos mostrará reflejos del pasado y del futuro, para entender lo que hacemos ahora —propone Lía, y la onda de la fuente se ilumina un poco más.

Lía se acerca y explica con palabras simples: —Podemos ver si nuestros actos de hoy podrían lastimar a alguien mañana o ayudarle. Si vemos algo triste en el pasado, podemos elegir otro camino. Si vemos un futuro mejor, podemos empezar ya.

—Si actuamos con compasión, podemos evitar errores temporales y ayudar a los demás a sentirse seguros —dice Rayo.

Rayo asiente con firmeza. Sera asiente también, y el silencio se llena de una decisión clara: ayudar y aprender, sin prisa ni miedo. La escena cierra con una promesa compartida: la bondad guía cada paso, incluso el más pequeño.

Moraleja: hacer lo correcto, hoy, crea un mañana más seguro para todos.