La puerta cerrada
Cuentos de Ciencia Ficción 18 años o más
La fortaleza prohibida y el derecho a olvidar
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La puerta cerrada

Probaron por turnos, pero ninguno aceptó confirmar el intento del otro. La fortaleza pidió un segundo testigo después de cada secuencia y, al no recibirlo, volvió a empezar.

Cuando la cuenta llegó a cero, el panel se apagó. Una última línea indicó que el siguiente acceso de mantenimiento sería dentro de treinta días. La puerta exterior permaneció abierta para permitirles regresar a la nave.

En el viaje de vuelta, la mujer de la cocina apareció otra vez en la memoria de Elías. Esta vez había dejado una cuchara separada de las demás. Él anotó el detalle, sin pretender comprenderlo.

—No hemos fallado porque faltaran datos —dijo—. Me negué a reconocer los tuyos.

Nadir le pidió el cuaderno. Escribió debajo su propia observación: había oído a la mujer pronunciar un nombre.

Reservaron combustible para volver al mes siguiente. No habían resuelto las intrusiones ni podían presentarlo como una victoria. Al menos, el informe de aquel fracaso llevaba por primera vez las dos firmas.

¡Fin!

Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Intentar resolver el acceso por separado
  2. Insistir en resolverlo sin el otro
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