El agua entre las grietas
Mara hizo despejar la ladera y situó a los vecinos con los materiales bajo una cornisa protegida. Cuando todos estuvieron a cubierto, dio la señal.
Ardor golpeó la llave con una llamarada. El hierro se partió y la compuerta quedó abierta. Umbra se retiró a una grieta de la montaña, privado del control del agua, aunque no había desaparecido.
El chorro llegó mezclado con polvo. Como Ardor había advertido, una junta del canal se había abierto por el calor. Mara y los vecinos colocaron los tablones para desviar el caudal mientras sellaban la rotura con arcilla.
Trabajaron hasta el amanecer. Recuperaron agua suficiente para llenar la cisterna, pero perdieron el primer riego de los huertos. Durante semanas habría que reparar los tramos dañados y compartir la cosecha que quedaba.
En la asamblea, Mara contó tanto la retirada de Umbra como el coste del ataque. Ardor permaneció sobre el muro, escuchando.
El pueblo eligió vigías para la compuerta y cuadrillas para el canal. La llave rota quedó expuesta junto al registro de las reparaciones: nadie tendría que confundir la recuperación del agua con una victoria sin pérdidas.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Preparar una respuesta con Ardor
- Atacar la llave y preparar la reparación
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