El alcance de una llamarada
Ardor descendió hasta una roca, lejos de las hierbas secas. Mara le mostró el plano del canal. La llave de Umbra controlaba la compuerta; romperla dejaría el paso del agua abierto.
—Puedo hacerlo desde arriba —dijo el pájaro—. No puedo prometer que la piedra de alrededor quede intacta.
Mara siguió con el dedo la línea del canal hasta la cisterna. Una grieta cerca del manantial podía hacerles perder buena parte del caudal. Necesitarían preparar tablones y arcilla antes del ataque.
Ardor también aceptó acompañarla a negociar, manteniéndose a distancia para no convertir la conversación en una amenaza inmediata.
—No conozco una palabra que obligue a Umbra a ceder —advirtió.
—Ni yo una victoria que repare sola un canal —respondió Mara.
Envió a dos vecinos a reunir material. Después debía decidir si autorizaba el ataque a la llave o intentaba un acuerdo con una alternativa preparada.
¿Qué camino eliges?
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