La biblioteca de burbujas y el amuleto de unidad

La biblioteca de burbujas y el amuleto de unidad

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La biblioteca de burbujas brilla con estantes que parecen flotar. Entre ellos, el amuleto de unidad yace en una mesa de luz, y los tres se agrupan alrededor, vigilantes y atentos.

—Este amuleto solo brilla cuando todos trabajan juntos, así que debemos elegir una acción compartida para encenderlo. ¿Qué sugieres, Bastian? ¿Y tú, Anselmo? —dijo Lyra.

Bastian se endereza, firme: —Podemos coordinar a los distritos para que cada uno aporte una pieza de luz al centro de la ciudad, y así llenar de color la ciudad de nuevo.

Anselmo asiente, con su túnica gris moviéndose suavemente: —La armonía nace cuando escuchamos a los demás y combinamos sus ideas con las nuestras, sin apostar por una sola fuerza.

Lyra, con voz suave, coloca el mapa luminoso sobre la mesa: —Si todos trabajan en una tarea común, el amuleto se activará. Vamos a dividir la ciudad en cinco distritos y cada uno traerá una chispa de luz en un momento distinto.

—Empecemos ya. Bastian, toma la delantera en el Distrito Norte; Anselmo, acompaña a los artesanos del Sur; así, la fila central quedará preparada para unir las piezas —dijo Lyra.

—Hecho —dijo Bastian.

—Yo guiaré la sincronización para que todos actúen al mismo tiempo —dijo Anselmo.

Trabajan juntos. Cada distrito aporta su chispa; la mesa de luz vibra y el amuleto empieza a brillar con una luz clara y cálida. La ciudad, uniendo las sombras en colores vivos, recupera su danza de colores y parece respirar de nuevo.

Lyra sonríe: —La unión de todos hizo más fuerte la ciudad que cualquier fuerza individual.

Moraleja: cuando cooperamos, la fuerza de cada uno se multiplica y la luz se expande para todos.