La bandera en la entrada del viento
La ciudad flotante
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La bandera en la entrada del viento

Subieron a la terraza de la torre. Lyra voló a la altura de la entrada del viento, sin acercarse a sus aspas.

Detrás de una rejilla doblada distinguió una bandera roja del mercado. La tela se hinchaba y taponaba el conducto cada vez que soplaba una ráfaga.

—Ya sabemos qué lo bloquea.

Bastian cerró la toma de aire con la palanca de mantenimiento. El indicador oeste bajó un poco más, así que trabajaron sin distraerse.

Desde el pasillo protegido, Anselmo sostuvo la lámpara y Bastian abrió la rejilla. Lyra soltó la tela de los ganchos donde estaba enganchada. La sacaron entera y colocaron una rejilla nueva del armario de repuestos.

Al abrir de nuevo la toma, el aire llegó libremente a la piedra. El barrio empezó a subir hasta nivelarse con la plaza.

Esperaron varios ciclos del viento para comprobar que se mantenía estable. Después avisaron a los vecinos.

La dueña del puesto reconoció su bandera y la dobló bajo el mostrador. Esa tarde la colgaría con un anclaje nuevo. Nimbo volvió a flotar sin inclinaciones, con todas sus calles conectadas.

¡Fin!

Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Seguir con Lyra el recorrido del viento
  2. Inspeccionar la toma de aire desde la terraza
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