La cara de la lluvia
La fortaleza y el mapa del agua
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La cara de la lluvia

Arden levantó la moneda y la presentó en la ranura con la gota hacia arriba. La cadena llegó sin tensarse. Algo hizo clac detrás del muro y la puerta se deslizó hasta dejar un hueco amplio.

Zafir se quedó junto a la puerta mientras Luz leía el cartel de entrada. Indicaba que debían devolver la moneda a su soporte después de entrar: la puerta permanecería abierta hasta tirar de una cuerda de cierre. Arden dejó la pieza en su sitio.

En la sala encontraron el plano del agua bajo un cristal. Luz siguió la línea del canal hasta tres peñas redondas, al este del molino. Zafir copió el recorrido y la escala. Arden añadió una referencia que conocía: el gran castaño junto al camino.

Al salir, tiraron de la cuerda como indicaba el cartel y comprobaron que el archivo quedaba cerrado. Llevaron la copia a la bibliotecaria, que avisó a los encargados del agua. El canal antiguo seguía allí, obstruido. Tras limpiarlo y revisar el manantial, pudieron conectarlo de nuevo.

El día que la fuente volvió a correr, Zafir dibujó una gota en la portada de su cuaderno. No se habían llevado ninguna moneda de la fortaleza. Habían traído algo que servía para llenar todos los vasos del pueblo.

¡Fin!

Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Entrar en la sala de la moneda de piedra
  2. Usar la moneda con la gota hacia arriba
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