La marea dentro de una bandeja
Cuentos de Piratas 9-12 años
La isla de los navegantes
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La marea dentro de una bandeja

Marea colocó un barco de corcho en un extremo de la bandeja. Al otro lado esperaba un muelle diminuto. Entre ambos había un paso corto sobre una roca y otro largo que la rodeaba.

—El barco debe llegar sin tocar el fondo —explicó—. No podéis levantarlo del agua. Las flechas señalan la corriente.

Bruno empujó el aire con la mano para probar la ruta corta. Vera lo detuvo antes de que moviera el barco.

—Mira la marca del casco. Necesita más profundidad de la que hay sobre esa roca.

Leo observó el borde de la bandeja. Un reloj pequeño movía una rueda que añadía y retiraba agua. La marea del juego estaba subiendo.

Podían rodear la roca o esperar a que quedara suficientemente cubierta. Eligieron esperar unos instantes, vigilando la línea del casco.

Cuando el agua alcanzó la marca de seguridad, Bruno abrió con cuidado una pequeña compuerta. La corriente llevó el barco por encima de la roca hasta el muelle.

Marea lo comprobó: la quilla no tenía ni un grano de arena.

—Habéis leído algo más que una flecha.

Les entregó la copia del paso de los Bajíos Blancos y repasó sus instrucciones con ellos. Darco los acompañó hasta el sendero que bajaba a la ensenada. Zarparon antes de que el agua cubriera el regreso.

Durante el viaje, Bruno no dejó de consultar las marcas de la costa. Al llegar a Salmuera, hicieron una segunda copia para la casa de los navegantes.

Leo dibujó en una esquina el barquito de corcho. Debajo escribió: «A veces, el mejor movimiento es esperar a la marea». Ninguno de los tres volvió a mirar una roca medio sumergida de la misma manera.

¡Fin!

Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Seguir el mapa y buscar el atlas hoy
  2. Acompañar a Darco hasta la casa de Marea
  3. Resolver la prueba de navegación de Marea
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