El rincón donde sí era de noche
La encargada prestó tres paneles del puesto de teatro. Astra y dos vecinos los colocaron entre los focos y el rincón del seto, sin tapar el sendero ni aplastar las flores. Liria comprobó desde el estanque que la zona había quedado en sombra.
Mira vigiló los primeros pétalos. Tardaron un rato en moverse. Cuando se abrieron, Astra invitó a los vecinos a comparar aquel rincón con la parte iluminada de la pradera.
Una niña señaló las polillas que empezaban a llegar. Un hombre reconoció que nunca había pensado en las flores cuando elegía una lámpara. La encargada tomó notas para orientar mejor los focos al día siguiente.
Aquella noche solo brilló la zona protegida. El resto de la pradera permaneció cerrada, y Astra lo explicó sin fingir que la pequeña prueba lo había solucionado todo.
Al día siguiente, los organizadores instalaron viseras y luces dirigidas al suelo. Retiraron los paneles del teatro. Cuando llegó la noche, las flores se abrieron por toda la pradera. Mira buscó la bardana: la primera pista seguía allí, aunque ya no hiciera falta esconderse debajo.
Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Consultar el libro de Astra
- Preparar primero un rincón oscuro de observación
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