La página de las flores nocturnas
Astra encontró el dibujo de una flor azul en el índice. Leyó que aquellas plantas solo abrían sus pétalos cuando recibían un periodo de oscuridad. Su brillo atraía a pequeñas polillas que transportaban el polen.
—Los focos les hacen creer que todavía es de día —dijo. Mira miró la flor bajo la bardana: allí sí había anochecido.
Liria conocía un rincón protegido detrás del seto. Podían proponer que se apantallaran las luces que invadían toda la pradera. Haría falta mostrar a los organizadores lo que ocurría y ajustar los focos sin dejar el sendero a oscuras.
O podían preparar primero una zona de observación junto al seto, colocando pantallas portátiles entre los focos y un grupo de flores. La fiesta seguiría esa noche con su instalación actual; los vecinos verían la diferencia y podrían decidir después una reforma permanente.
Astra marcó la página con una cinta. Las dos ideas atendían la misma necesidad, pero una cambiaría toda la iluminación esa noche y la otra empezaría con una prueba pequeña.
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