La escalera que aprendió una canción
La montaña de los ángeles
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La escalera que aprendió una canción

Milo tiró de la cuerda. La campana dio una nota redonda que viajó montaña arriba. Uno tras otro, los bordes de los peldaños se encendieron de dorado.

Brin escuchó con atención y repitió la nota con su cuerno. Mientras la música continuaba, las marcas seguían brillando.

Milo caminó a su lado, alumbrando con la mano el centro de cada escalón. Subieron despacio. En un descanso, Brin dejó de tocar y las marcas empezaron a apagarse.

—Necesito respirar un momento —dijo.

—Aquí estamos seguros. Esperaremos —respondió Milo.

Cuando Brin recuperó el aliento, volvió a hacer sonar su cuerno. La escalera se iluminó de nuevo y los amigos completaron la subida.

En la cumbre encontraron la linterna. Milo abrió su portezuela y puso la mano sobre la piedra del interior. Una luz tibia creció hasta llenar el cristal y salió hacia el bosque en un largo haz dorado.

Desde el pino llegaron tres destellos. Las estrellas siguieron la luz, pasaron junto a los amigos y subieron al cielo.

—¡Hemos llegado a casa! —gritó la más pequeña.

Brin apoyó la cabeza en el hombro de Milo. Se quedaron junto a la linterna hasta ver aparecer la primera raya del amanecer. Ya no quedaba ninguna estrella perdida.

¡Fin!

Este cuento tiene 2 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Acompañar a Milo y Brin hasta el refugio
  2. Tocar la campana y subir por la escalera
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