El primer viaje de prueba
La montaña mágica y el ascensor dormido
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El primer viaje de prueba

Irene leyó cada indicación de la ficha antes de tocar la rueda. Nova la sostuvo en la posición marcada mientras su amiga cambiaba la abrazadera agrietada por el repuesto. Trabajaron con el ascensor bloqueado y las piedras mágicas desconectadas.

Al terminar, Irene anotó qué pieza habían cambiado. La maestra mecánica llegó a revisar la reparación. Encontró una arandela mal colocada y les mostró cómo corregirla. Irene tachó «terminado» en el cuaderno y escribió «revisado y corregido».

La mujer comprobó los frenos y probó la cabina vacía. Después añadió sacos de arena. Solo cuando todas las pruebas salieron bien permitió subir a los vecinos.

Nova viajó junto a una anciana que llevaba varios días sin bajar al mercado. La mujer apoyó la cesta en el suelo y cerró los ojos al notar el ascenso suave. —Había echado de menos este ruido.

Irene guardó la abrazadera rota en el taller, con una etiqueta que explicaba la avería. A la mañana siguiente, cuando vio salir al primer repartidor del ascensor, comprendió por qué aquel arreglo le gustaba más que cualquiera de sus inventos que solo daban vueltas sobre una mesa.

¡Fin!

Este cuento tiene 3 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?

Tu camino

  1. Examinar el motor detrás de la puerta de engranajes
  2. Cambiar la pieza siguiendo la ficha y pedir una revisión
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