Las estrellas del mecanismo
Teo colocó su cuaderno junto al disco. El dibujo mostraba tres estrellas: una arriba, otra a la derecha y otra abajo. Cada una correspondía a una pieza móvil.
Aitana giró la primera hasta la marca superior. Iris sostuvo la segunda mientras Teo comprobaba la dirección del pequeño triángulo que llevaba grabado.
La última pieza parecía encajar de dos formas. Teo comparó sus bordes con el dibujo y encontró una muesca.
—Esta es la que mira hacia abajo.
Al colocarla, la aguja roja volvió al centro. El cierre se liberó y la cúpula empezó a abrirse.
Iris comprobó que el mecanismo se detuviera en la marca correcta. Después fueron a recibir al grupo que esperaba en el vestíbulo.
El cometa aún se veía sobre la línea de los montes. Los niños se turnaron ante el telescopio mientras Aitana respondía preguntas y Teo sujetaba el taburete de los más pequeños.
Antes de salir, dejaron una hoja en la entrada para apuntarse a futuras visitas. El observatorio ya no sería una habitación cerrada entre una aparición del cometa y la siguiente.
Aitana escribió su nombre al final de la lista de ayudantes. Había cumplido la promesa de aquella mañana y encontrado una forma de mantener abierta la siguiente.
Este cuento tiene 4 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Examinar el disco solar con Iris
- Alinear las piezas siguiendo el esquema de estrellas
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