El reloj solar, llave de la Cúpula

El reloj solar, llave de la Cúpula

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La habitación se ilumina cuando Iris agita sus alas y posa la mano en el reloj solar: una esfera dorada que late como un pequeño sol. Sobre la mesa, un mapa estelar se despliega con luces nuevas, y Aitana se acerca con su armadura bordada brillando.

—El reloj solar no es solo un objeto antiguo, es una llave para abrir la Cúpula, su voz es clara y firme, como si marcara el paso de un ejército —dijo Iris, mirando a los ojos de las dos compañeras—. Si queremos entender lo que indica el mapa, debemos consultar a Teo. Él sabe leer señales y convertir sueños en pasos concretos.

Aitana asiente, segura, pero curiosa. Ella respira hondo y señala las líneas grabadas en la esfera.

—Entonces, ¿qué señales debemos buscar exactamente? —pregunta, con la voz calmada que la caracteriza—. No quiero actuar sin saber.

Teo, que escucha con atención desde un rincón, abre su cuaderno lleno de mapas y notas y responde con tranquilidad metodológica.

—Primero, miren la posición de las sombras en el reloj al mediodía. Segundo, comparen esas sombras con las marcas del mapa estelar. Tengan en cuenta las constelaciones que se muestran cuando el reloj marca cada hora. Yo sigo las señales y traduzco las palabras que el mapa oculta.

Iris asiente, y Aitana se dirige a ambos con determinación.

—Entonces, consultaremos a Teo y encontraremos la forma de abrir la Cúpula. ¿Listos para empezar? —y su voz, siempre clara, deja la pregunta en el aire para que sus compañeros respondan, conscientes de que la próxima decisión será un paso juntos.

¿Qué camino eliges?