La promesa completa
Lira mostró la inscripción del umbral. El encargo podía pasar a varias personas si cada una aceptaba un turno limitado. Nadie tendría que prometer toda su vida. Ella no había entendido esa parte cuando era joven.
Las gemas del pabellón servían para registrar los turnos. No eran un remedio para el hechizo por sí solas.
Podían ir a buscar los registros de esas gemas antes de decidir. También podían leer con Lira la cláusula final, que describía tanto el relevo como el cierre de la fuente. Elian sacó papel para copiarla sin resumir las palabras importantes.
¿Qué camino eliges?
❦¿Quieres leer otro cuento?
El reino que repetía la misma tarde
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