Las gemas de los turnos
Las gemas estaban numeradas en un armario del pabellón. Una ficha explicaba que cada una registraba un turno y se apagaba al terminarlo. No retenía a su portador después de la fecha acordada.
Elian encontró antiguos calendarios compartidos. La promesa de Lira había reemplazado aquel sistema cuando faltaron voluntarios, pero no había eliminado la posibilidad de recuperarlo.
Copiaron el funcionamiento y regresaron a leer la cláusula con ella. Tener las gemas no resolvía quién aceptaría los turnos ni obligaba a nadie a hacerlo. Esa conversación todavía importaba.
¿Qué camino eliges?
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El reino que repetía la misma tarde
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