Lo que no pudo rescatarse
Thorne tomó la plataforma de regreso. Al llegar arriba, no buscó una excusa más elegante que la verdad. —No puedo quedarme ahí para siempre.
Ezra cerró los ojos. Por un momento quiso responderle con los diez años que él había esperado. Mara habló antes a través del dispositivo. Le pidió que se acercara al cristal. No quedaba tiempo para otro intento.
Hablaron de su hija. Ezra le contó una anécdota que todavía no había conseguido explicarle entera: el día que había aprendido a montar en bicicleta y se había enfadado porque él no la soltaba. Mara se rio. Luego le pidió que le dijera que había querido volver.
Al amanecer, el cristal se volvió opaco y la comunicación terminó. La cámara quedó fuera de su alcance para siempre. No hubo una señal posterior que contradijera el cierre.
Ezra volvió a casa con Lirael y Thorne. Durante mucho tiempo no pudo hablar con el explorador sin recordar la decisión del asiento. Tampoco lo convirtió en culpable de un accidente que había provocado él. Entregó a su hija la última grabación de Mara. Los dos la escucharon una vez, sentados en la cocina, y después se quedaron allí sin encenderla de nuevo.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Descender hasta el corazón del mecanismo
- Regresar antes del cierre sin efectuar el intercambio
¿Quieres leer otro cuento?
Campos de los ecos: pactos entre sombras
Veinte años después de sellar un refugio con cuarenta y tres personas dentro, Draven y Uriel regresan al lugar. Los muertos están a punto de alcanzar la ciudad y Nix recuerda quién cerró la puerta.
Abrir historia →La colina de los nombres borrados
Una cebra, un zorro y un águila investigan una inundación que su pueblo ha aprendido a recordar de forma equivocada.
Abrir historia →La fortaleza prohibida y el derecho a olvidar
Un científico inmortal y un espíritu buscan quién sigue guardando sus recuerdos y a qué precio.
Abrir historia →