El asiento del explorador
Thorne se sentó y cerró el seguro del asiento. Avisó antes de activar el intercambio, para que Mara estuviera preparada. Ella volvió a decir que no se lo exigía. Él respondió que la había oído.
El mecanismo transfirió la detención. Arriba, la puerta de la cámara se abrió. Abajo, Thorne sintió que su cuerpo dejaba de obedecerle. El circuito se selló detrás del asiento: no podría repetirse el intercambio.
Ezra y Lirael sacaron a Mara del puente. Después conectaron el dispositivo de voz a la sala inferior, tal como Thorne había pedido. Podían hablar con él desde la orilla, pero no llevarlo de vuelta.
Mara tardó en aceptar las visitas. No quería que cada conversación pareciera un agradecimiento que nunca terminaría de pagar. Thorne le pidió que le contara cosas corrientes. La primera fue que su hija cocinaba mejor que él.
El explorador ya no recorrió ninguna galería. Ezra registró el mecanismo y su cierre definitivo para que nadie vendiera falsas esperanzas de liberarlo. Thorne escuchaba las noticias del mundo desde el asiento. Había salvado una vida y perdido la forma de vivir la suya. Ninguno de sus amigos llamó tesoro a aquel resultado.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Descender hasta el corazón del mecanismo
- Ocupar el asiento y liberar a Mara a cambio del encierro
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