Una frase al día
Mía pidió las dos conchas. La moneda desapareció de su mano y volvió a brillar en el borde de la fuente. Nácar entregó una concha a cada amiga.
Antes de despedirse probaron cómo funcionaban. Nerea mojó la suya y dijo: «Estoy al lado de Tico». La concha de Mía repitió la frase con la misma voz. Tico quiso añadir algo, pero el mensaje de aquel día ya estaba enviado.
En el sur, Nerea contaba una pequeña noticia cada noche. Mía respondía desde casa. Algunos días olvidaban hacerlo. Cuando volvía a llegar una frase, ninguna pedía explicaciones como si la amistad fuera una tarea pendiente.
Una tarde Mía dijo: «Hoy te echo mucho de menos». La respuesta fue: «Yo también. He guardado una historia para cuando vuelva».
En primavera dejaron las conchas sobre el embarcadero y hablaron durante horas. Aquella vez no tenían que elegir una sola frase.
Este cuento tiene 5 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Visitar la fuente de deseos junto a la cascada
- Consultar cómo usar la moneda para comunicarse
- Pedir dos conchas que envían una frase al día
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