Una sombra entre las sombras: la oferta del caos
Cuentos de Fantasía 13-18 años

Una sombra entre las sombras: la oferta del caos

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Una figura etérea surge entrelas sombras, sin romperse ni tocar el piso: el Ser del caos, cambiante, que parece respirar en cada esquina de la habitación. Sus formas se deforman y vuelven a una silueta humana, como si el humo mismo quisiera escribir tres palabras y borrarlas al instante.

—Puedo dar respuestas rápidas, soluciones inmediatas, si aceptan un pequeño favor a cambio —dice, con una voz que suena a muchos lugares a la vez—. Dos caminos, dos costos. Sólo piensen con la cabeza, no con el miedo, y verán que no hay truco si caminan con calma.

El Dragón ancestral, inmóvil en su pedestal de piedra que parece respirar con su propio pulso antiguo, alza una ceja. Su voz es grave y clara:

—No me gusta cuando el tiempo se aprovecha de la prisa. Las soluciones que prometen terminar rápido suelen dejar cabos sueltos que vuelven con más peso.

La Exploradora dimensional, deslizándose entre un par de sombras como si fueran portales, fija la mirada en la figura nacarada del Ser del caos. Su tono es directo, sin ruidos ni adornos:

—Necesitamos respuestas que no traicionen a nadie. Si ofreces algo, que valga la pena para ambos mundos. Quiero saber qué costo implica.

El Ser del caos sonríe, una sonrisa que parece dibujar probabilidades en el aire.

—Ni una palabra más de lo necesario, exploradora. El primer camino: soluciones rápidas que resuelven el momento, pero si fallan, el equilibrio de los reinos se tambalea. El segundo camino: soluciones más lentas, que requieren paciencia y cooperación, pero estabilizan las cosas de forma duradera. En qué medida están dispuestas a pagar cada uno para evitar que el reino entero caiga en un desequilibrio.

El dragón razona en voz baja, como contando una historia que ya conoce.

—La paciencia a veces es el camino más difícil, pero también el más seguro. Si aceptamos una demora, ganamos claridad y prevención de errores.

La exploradora toma aire, midiendo su respuesta con cuidado.

—No voy a apostar la vida de nadie sin entender bien las reglas. ¿Qué exactamente pides a cambio, Ser del caos?

El ser responde con una frialdad calculada.

—Que seamos fieles a este momento: si aceptan, deben ayudarme a ajustar una probabilidad desajustada en un lugar que aún no han visto. Si no aceptan, tendrán que buscar otra vía que demore su rescate y tal vez les cueste más.

La necesidad de decidir cuelga en el aire, tangible. En las miradas de ambos, el peso de una elección que podría definir el futuro de varios mundos. Se quedan en silencio, como esperando una señal. ¿Qué camino elegirán, y qué costo aceptarán, cuando la sombra del Ser del caos se cierne sobre ellos?

¿Qué camino eliges?