El muro de la aduana
Los tres rodearon la fila hasta el muro que Vorn había visto desde la loma. Detrás había un patio y la puerta del archivo. Los espectros cruzaban el patio a intervalos regulares, repitiendo el recorrido de aquella noche.
Kessa contó los pasos de la primera figura hasta verla desaparecer. Entre una fila y la siguiente quedaba tiempo para llegar a la puerta.
Draven señaló además una entrada de servicio. Conservaba un sello de autorización que él podía descifrar y abrir con su antigua firma. Utilizarlo dejaría constancia de su regreso en el libro de accesos.
—¿Por qué no empezaste por ahí? —preguntó Kessa.
—Porque el libro también contiene mis entradas de aquella noche.
Vorn se quedó junto a ambos. Su tamaño le permitía atravesar el muro derrumbado, pero tendría que esperar en el patio mientras ellos entraban en el archivo. Podían aprovechar el intervalo entre las figuras o exigir a Draven que abriera la entrada y entregara también ese segundo registro.
¿Qué camino eliges?
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Campos de los ecos: pactos entre sombras
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