La guardiana de las dos orillas
Lirael eligió convertirse en el ancla. Pidió a Ezra y a Thorne que no la llamaran después prisionera para ahorrarse la incomodidad de aceptar su decisión. También les pidió algo concreto: visitas, noticias y ayuda con las tareas de las orillas.
Separó los arcos y abrió un corredor hasta Mara. Thorne la acompañó al exterior mientras Ezra sostenía el dispositivo de voz hasta el último momento. Cuando la cámara quedó vacía, la sombra de Lirael se extendió por los pilares y la estructura dejó de temblar.
No pudo cruzar más allá del camino de la ribera. Lo comprobó una vez. Al sentir el límite, volvió sin fingir que no le había dolido.
El puente reabrió tras las revisiones. Mara regresó con su hija semanas después y pasó la tarde con Lirael. Hablaron de los años perdidos y de los viajes que ninguna haría tal como los había imaginado.
Thorne le llevaba mapas. Ezra reparaba los mecanismos de las barandillas. Lirael abrió una casa pequeña junto al agua y escogió quién podía alojarse en ella. Su mundo se había vuelto más estrecho. Dentro de sus límites, seguía teniendo decisiones que nadie tomaría por ella.
Este cuento tiene 6 finales posibles. ¿Los has descubierto todos?
Tu camino
- Buscar un paso entre los arcos de luz y sombra
- Conservar el puente con Lirael como nueva ancla
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