Los dos arcos
Lirael apoyó una mano en cada arco. La luz mantenía inmóvil la cámara; la sombra delimitaba sus bordes. Si separaba ambas fuerzas en el orden correcto, podría abrir un corredor hasta Mara.
Para conservar el puente después tendría que convertirse en su ancla. Permanecería ligada a aquel lugar: podría moverse por las dos orillas, pero no abandonarlas. Los viajes entre comarcas volverían a ser posibles bajo su cuidado.
También podía desmontar los arcos mientras sostenía un único paso de salida. Mara y los demás llegarían a la orilla antes de que Lirael extinguiera el último tramo. El puente desaparecería. Los pueblos que antes lo usaban tendrían que recuperar las largas rutas de montaña y los transbordadores.
Ezra le pidió que no se quedara por una deuda que era de él. Lirael respondió que la decisión sería suya. Quería salvar a Mara; también quería reconocer el tamaño de la vida a la que renunciaría si aceptaba la guardia.
Thorne revisó con ella el orden del desmontaje. Las dos opciones permitían sacar a Mara. Una conservaba el puente a costa de la libertad de Lirael; la otra dejaba libre a Lirael y obligaba a todos a vivir sin aquella ruta.
¿Qué camino eliges?
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