La gruta de la caja de música
El templo de la Felicidad y la canción que faltaba
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La gruta de la caja de música

Con la llave en su bolsa, Silbo y Ada llegaron a la gruta. Brumo, un dragón bibliotecario, atendía la entrada.

—El corazón musical está sobre una mesa —explicó—. Hay lámparas en todo el pasillo y sitio para que Silbo se dé la vuelta.

Desde la puerta se veía una caja roja con una cerradura en forma de hoja. No había que ganar otra llave ni vencer al dragón.

Silbo escuchó el silencio de la gruta. Seguía pensando en su hermana.

—Podemos entrar —dijo Ada—. Y también podemos volver a casa.

Brumo les indicó el mostrador donde devolver el préstamo si preferían marcharse. La visita podía terminar de cualquiera de las dos maneras.

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¿Qué camino eliges?

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