El cielo dibujado en la cueva
La cueva estaba seca y su entrada era ancha. Boro se quedó junto a la puerta, iluminando las paredes con el farol de pilas que llevaba en su bolsa. En la roca había dibujos de estrellas unidos por líneas.
Pico encontró una figura que parecía una cuchara. Rita reconoció la Osa Mayor. Al lado había una nota de los antiguos observadores: «Las nubes pasan. Los mapas ayudan a recordar».
—Podemos dibujar estas figuras en cartón —propuso Boro—. Tengo cartones en mi cobertizo y este farol nos servirá. Si hacemos agujeritos, proyectaremos las estrellas en el techo.
Pico miró fuera. La niebla seguía baja, aunque la cima de la colina asomaba despejada. Podían subir para buscar el cielo de verdad, ir al cobertizo a fabricar estrellas o escuchar primero cómo pensaba Boro preparar su invento.
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